Los datos que la norma exige que consten, armados en el orden del artículo y con la cita al lado. Y, sobre todo, la lista de lo que falta.
Lo que sale de aquí es un borrador sujeto a revisión de abogado o notario. No es un documento legal terminado.
La distinción que sostiene toda la herramienta cabe en una línea: la norma dice qué datos deben constar; no dice cómo se redacta un documento. Esta herramienta afirma lo primero y nunca lo segundo.
Por eso, donde la norma exige un documento sin decir qué debe decir —la carta de conformidad, la declaración de posesión, la certificación de no objeción— usted recibe la ficha y un hueco marcado, no un cuerpo redactado. Un párrafo inventado con la cita del artículo al lado se leería como si la norma lo dictara.
El artículo 8 de la DNMC-DT-2023-001 pide seis datos de la persona física, y si está casada arrastra además los del cónyuge y el régimen matrimonial. El artículo 11 pide cinco de la persona jurídica. Se rellenan, y sale el párrafo de comparecencia en el orden que manda la norma, diciendo de qué letra sale cada dato.
Lo que el artículo exige y no está puesto sale como
[FALTA] dentro del propio párrafo, no en
una nota aparte. Una lista al margen se pierde al copiar y pegar; la
marca dentro del texto viaja con él, que es lo que se reenvía.
Es la parte que más se falla: se copia el modelo de la sociedad comercial y se le acaba pidiendo a un ayuntamiento un Registro Mercantil que no tiene. El artículo 11 trae cinco párrafos de sustitución —sociedad comercial, institución gubernamental, entidad de intermediación financiera, fondo de inversión o fideicomiso, y asociación sin fines de lucro— y la herramienta cambia los anexos según cuál elija.
El quinto casi se queda fuera. Al leer el artículo a ojo para escribir el pliego se contaron cuatro, porque el texto venía cortado. Lo encontró el generador, que lee el corpus entero y no de memoria. Una asociación sin fines de lucro es un cliente perfectamente corriente.
Va por suscripción PRO: US$5 por 30 días, y un solo pago abre todas las herramientas PRO del hub. Antes de que se monte ningún campo hay que leer y aceptar el aviso: si no, la primera pantalla le estaría pidiendo el nombre y la cédula de una persona real. Si aquí abajo aparece la pantalla de acceso en lugar de la herramienta, es que su sesión no tiene la suscripción activa.
Donde la norma exige un documento sin dictar su contenido, deja un hueco marcado y no lo rellena. Un modelo inventado se firma sin leer; una ficha honesta le dice qué tiene que llevarle al abogado.
Todo sale marcado como borrador sujeto a revisión, y esa marca va dentro del archivo que usted descarga, no sólo en esta pantalla. El archivo es lo que se reenvía.
Comprueba que el dato esté, no que sea cierto. Que una cédula tenga once dígitos no la hace de nadie, y una comprobación de formato daría una falsa tranquilidad justo donde no toca.
Reproduce lo que la norma exige. Quien acepta o rechaza es el revisor, y el portal y el reglamento no siempre dicen lo mismo.
Ni base de datos, ni archivo, ni registro: lo que teclea vive en la sesión y muere con ella. Dicho con precisión, porque prometer de más aquí sería peor: la aplicación corre en un servidor, así que los datos sí viajan hasta él; lo que no ocurre es que se escriban en ninguna parte.
No está afiliado al Registro Inmobiliario, a la Dirección Nacional de Mensuras Catastrales ni al CODIA. Es una herramienta de apoyo de Agrimdata & Servicios, SRL.
De los mismos 864 artículos que usa el Buscador de normativa, que es de acceso libre. No se extraen los PDF dos veces a propósito: si cada herramienta releyera la norma por su cuenta, las dos podrían acabar diciendo cosas distintas del mismo artículo, y la que se equivocara no daría ningún síntoma. Si sólo quiere leer el artículo entero, el Buscador se lo da sin pagar nada.
Y si lo que busca es la lista completa de documentos por actuación, eso lo da Requisitos de depósito: las 18 actuaciones técnicas y sus 293 requisitos, cada uno con la cita del artículo y la página.